La necesidad de lo «imprevisto» para escribir teatro

Los prestigiosos dramaturgos Miguel Torres y Claudio Tolcachir abordaron la importancia de lo azaroso en la dramaturgia y el proceso ceativo. Además realizaron demostraciones de algunas de sus obras más conocidas.

Ezequiel Bergonzi

Los dramaturgos y directores teatrales Claudio Tolcachir y Miguel Torres explicaron la importancia de los accidentes, el azar y las crisis sociales en el proceso creativo del teatro y, además, realizaron una breve demostración de sus obras durante la apertura del 8° Diálogo de escritoras y escritores latinoamericanos, en el marco de la 45° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

“En toda creación interviene el azar, lo imprevisto, la casualidad”, afirmó Torres, exponente del teatro independiente colombiano; célebre por obras como La Siempreviva y adaptaciones de Bodas de Sangre de Federico García Lorca y El Proceso de Franz Kafka.

El dramaturgo presenció la toma del Palacio de Justicia colombiano en 1985, y contó cómo esa fatídica experiencia le sirvió de inspiración para La siempreviva. “Hubo estallidos, balazos, gritos en la calle. No sabíamos qué sucedía. Nos asomábamos a ver qué pasaba. Había crispación. Al rato prendimos la radio y supimos que un grupo subversivo había tomado la instalación”, narró y añadió que en 1992 asistió a una convocatoria para montajes de teatro en grupos, donde propuso abordar aquella tragedia y recibió una respuesta positiva.

Por su parte, Tolcachir explicó que él necesita de “cualquier cosa para escribir, menos tranquilidad”. Inauguró la célebre sala de teatro independiente Timbre 4, en el barrio porteño de Boedo, a mediados de 2001, y ganó reconocimiento mundial gracias a obras como La omisión de la familia Coleman, Tercer Cuerpo y Próximo. “Si estoy muy tranquilo no funciona, cuando estás en movimiento suceden accidentes, pasan cosas imprevistas, que te motivan a escribir”, señaló, entre risas.

“La creación de cada una de mis obras tuvo un formato diferente. A veces improvisaba, como en el caso de Coleman. No sabía cómo empezar a escribir. Estábamos desperdigados en la casa (escenario principal de la obra) y a veces veía a los actores, a veces no, porque estaban en la cocina o en el baño. Tenía muy poca información sobre los personajes, pero lo útil fue que en ese proceso los pude conocer. Lo que todo el tiempo intento hacer es generar accidentes (en el buen sentido)”, explicó.

¿Qué pasa con el espectador a la hora de escribir?

“Creo que hay otro convidado a esta escritura que es el espectador”, argumentó el mediador de la charla, Jorge Dubatti. “Vieron que en las historias del teatro latinoamericano se lo nombra muy poquito, me imagino que debe ser parte fundamental del proceso de escritura”, indagó.

Respecto a la pregunta del mediador, Torres comparó a los lectores del teatro con los de la novela. Para el dramaturgo la diferencia entre ambos es que los del teatro “siempre son una colectividad, una comunión electrizante y fantástica”.
Sin embargo, admitió que, cuando escribe, “muy rara vez” piensa en el espectador, y que esto recién lo hace cuando el proceso creativo está avanzado.

“Uno se empieza a cuestionar: ‘¿Será que esta obra le gustará al público?’, ‘¿Es oportuno lo que dice este personaje?’. Me convierto en el primer espectador en la obra y dirijo desde los espacios donde ellos van a observar todo. Analizo cómo suenan las voces, cómo se mueven los actores y allí empiezan las grandes dudas”, reflexionó el director teatral.

“Cuando la obra es buena, el público se siente con el deber de que más personas vean la obra. Eso es muy bueno, porque nosotros raramente teníamos dinero para gastar en publicidad”, explicó Torres.

Por su parte, Tolcachir describió al espectador como aquel que “siente lo mismo que uno respecto a un recorte de la realidad (obra de teatro”. “Creo que ese es el espectador para mí, con el que uno comparte la sensación de que nos conmueve algo, ya sea porque nos emocionó, porque nos dio risa o porque nos pareció terrible”, explicó.

Como cierre del panel, los actores Santi Marín y Lautaro Perotti representaron un fragmento de la obra Próximo, que trata sobre una pareja que mantiene una relación a distancia. Luego de los aplausos, Torres leyó fragmentos de La Siempreviva y El Crimen del Siglo, con representaciones de Yeni Caballero y Marcela Mastropierro en compañía de Sebastián Berenguer, quienes fueron ovacionados al final del encuentro.

AUNO-5-5-19
EB-SAM

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