Historias dentro de la toma

Tres hombres que dejaron “todo” por conseguir un lugar para vivir en el predio de Ingeniero Budge.

Lionel Lora, Armando Chavez y Luis Chavez son una pequeña porción de las miles de personas que desde el lunes por la madrugada ocupan un terreno abandonado sobre Camino Negro. Los tres son provenientes de Ingeniero Budge y cada uno, por una realidad distinta, se vio en la necesidad de dejar todo por conseguir un lugar donde vivir.

La familia de Armando Chavez está constituida por su esposa y un hijo, y cuando se enteró de la toma de las tierras dejó la casa que estaba alquilando y se instaló en uno de los lotes.

Por su parte, Lionel Lora, de 24 años, ocupa un lote junto a su esposa de 21 y sus cuatro hijos. “Yo vivía con mi vieja, pero cuando me estaba yendo a trabajar el lunes a la mañana y vi que estaban ocupando estas tierras, decidí que era mi oportunidad para poder conseguir un lugar mío”, comentó Lionel.

De igual manera, Luis Chavez, un albañil que a los 40 años vivía en la casa de sus padres junto a su familia, esposa y cinco hijos, decidió que “era momento de tener algo propio”, porque prefería pagar un impuesto por esos lotes, antes de pagar un alquiler y poner plata en algo que nunca le iba a pertenecer.

Lionel trabajaba en negro en un depósito, Luis hacía trabajos de albañilería y Armando hacía “changuitas” una vez por semana, y los tres decidieron que era preferible dejar sus empleos con el fin de poder ocupar esos lotes.

El único de los tres que en el pasado ya había tenido una experiencia en lo que se refiere a ocupar tierras fue Armando, quien hace dos años había participado de un asentamiento en Villa Fiorito, justo enfrente del actual. Pero luego de un tiempo decidió alquilar en Budge y por eso decidió abandonar aquel terreno.

Luis, en 1978, tiempos de la última dictadura militar, también participó junto a su familia de un intento de toma de las tierras que hoy ocupan. Pero en aquel momento, el Ejercito “re armado con tanques de guerra y helicópteros para reprimir”, ni siquiera los dejó asentarse. Los desalojó y evitó la toma.

Aprovechando el tiempo libre con el que cuenta, Lionel se encarga de ayudar a nuevas familias a conseguir un lote para habitar. Él fue uno de los encargados de delimitar con maderas y sogas los lotes, las calles y las manzanas. Por las noches vigila las tierras con una linterna. Sin embargo, asegura que no le preocupa “tanto la inseguridad”, sino que cuida que “otras familias no se instalen sobre las calles” que ya están delimitadas.

A modo de reflexión, los tres hombres coincidieron que ellos no están interesados en que les regalen el predio: “queremos pagar por estos lotes para estar tranquilos y tener un lugar mejor”.

YSV-NS-AFD
AUNO-19-11-08
Locales@auno.org.ar

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