Fútbol para pocas

Aunque en los últimos años el fútbol femenino comenzó a hacerse más popular, la actividad detuvo su crecimiento. Discriminación, prejuicio y falta de infraestructura son algunos de los escollos que deben enfrentar las mujeres para practicar el deporte. Aquí, cuentan sus experiencias en una disciplina que parece reservada para los hombres.

Gonzalo Rivera

El fútbol es la pasión popular más grande que tienen los argentinos. A la gran mayoría les gusta jugarlo o simplemente mirarlo. Pero cuesta entender que más de la mitad de la población tenga pocas posibilidades de acceso para poder practicarlo. Es que las mujeres se enfrentan a una gran cantidad de problemas cada vez que quieren jugarlo. Más allá de la falta de infraestructura, el machismo que invade al deporte es el principal inconveniente que se les presenta. La mirada del otro las persigue constantemente.

Para entender lo que sucede en el país, es necesario comprender el contexto en el que se desarrolla el deporte a nivel mundial. Un par de años atrás, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, dijo que “el futuro del fútbol se conjuga en femenino”, dejando en claro la proyección de la disciplina. Según un censo realizado en 2006 por la FIFA, en los primeros 6 años de este milenio se incrementó un 54% la cantidad de mujeres que practica este deporte. Aunque en la suma de ambos sexos, el 90% de los que juegan fútbol son hombres y el 10% restante, mujeres.

En el mundo, más de 29 millones de mujeres lo juegan. El país en el que más chicas lo juegan es los Estados Unidos, en donde más de 7 millones de mujeres se ponen la camiseta. Otras potencias son Japón, último ganador del Mundial, y Alemania, dos veces campeón del mundo. En 1991, mientras el país norteamericano organizaba y ganaba el primer campeonato mundial, en nuestro país se comenzaba a jugar la liga local con 8 equipos.

En Argentina, la liga es disputada por 15 equipos y tiene el mismo formato que la de primera división de hombres. El máximo ganador es Boca, con 23 torneos, y lo sigue River, con 10. El número actual de competidores es muy lejano a los 35 equipos que supo tener el torneo en la temporada 1997/1998. El deporte es amateur y lo organiza la AFA, aunque se cree que el estado actual del fútbol femenino en nuestro país es similar al que vivió el fútbol masculino entre los años 1920 y 1930.

El machismo es una de las grandes trabas que sufre la actividad en Argentina. Cada vez son más las mujeres, de todas las clases sociales, que buscan lugares para jugar y romper con prejuicios tales como “si jugás, sos macho”. “Por suerte, dentro del deporte no se siente el machismo. Los directores técnicos y los preparadores físicos tienen un respeto bárbaro por las chicas. Pero sí es notorio por fuera. Creo que está basado en la ignorancia y en los pensamientos retrógrados de muchos hombres que piensan a la mujer como un objeto que solamente debe `lavar los platos´”, destaca Brenda Steinberg, periodista que cubre al equipo de mujeres de Boca para un programa radial.

Belén Potassa, más conocida como “la Palermo”, es la goleadora histórica de Boca, con 118 tantos. Ella contó con respaldo a la hora de decidirse por este deporte, pero igual siente el machismo: “Cuando empecé a jugar tuve el apoyo de toda mi familia y de mis amigos. Pero en los desconocidos se nota un poco el machismo. Piensan: ´Estás loca. Eso es de hombres`”, remarca la goleadora xeneize. Potassa es oriunda de Cañada Rosquín, una pequeña ciudad santafesina de 6.500 habitantes, en donde, a priori, se cree que hay mayores prejuicios. “En el lugar donde vivo nunca tuve ningún problema. Mis vecinos me toman como un ejemplo para ellos”, comenta orgullosa la delantera.

En la vereda de en frente, Mariana Larroquette es la goleadora histórica de River. El último fin de semana convirtió su gol 150 en el club. “Lo mío viene de familia. Mi abuelo atajó en San Lorenzo y mi mamá jugó en potreros. Me aceptaron y me acompañaron siempre”, recuerda Larroquette, quien también es integrante de la selección argentina. “Ponerse esa camiseta es lo máximo. De repente te das cuenta que estás usando la misma ropa que usa Messi y eso emociona”, asegura la goleadora del Millonario.

Otro factor que perjudica la práctica de este deporte es la falta de infraestructura para poder jugarlo. Paula Fernándes Delgado es la dueña de una escuelita pionera llamada “Fútbol a lo femenino”. “Hace 4 años quise empezar a jugar y no conseguía lugar en donde hacerlo. Entonces, aproveché mi condición de licenciada en publicidad y, desde el marketing, busqué dar el toque femenino en la escuela”, comenta la Fernándes Delgado, que comenzó en 2010 con un complejo de canchas en el barrio de Núñez. “Queremos dar la imagen de femineidad dentro del fútbol. Creamos camisetas, medias, escudo. Todo con el color rosa chicle para asociarlo a la mujer. Cada vez que vienen a practicar, le brindamos todo ese material que creamos para que ellas se sientan más a gusto y den otra imagen para los que están fuera”, explica Paula, quien tuvo la chance de abrir un complejo más ubicado en Tigre.

Con esta falta de lugares, a las nenas se les complica empezar con el deporte desde chicas. “Nosotros recién el año pasado comenzamos con chicas menores de 13 años”, comenta Fernándes Delgado. Pero las jugadoras que hoy son profesionales no pudieron tener este tipo de escuelas y, en la gran mayoría de los casos, empezaron a jugar contra hombres. “Yo comencé a los 5 años, y como no tenía contra quien jugar, lo hacía con los nenes de mi barrio”, recuerda Potassa. “Hasta los 13 años jugué con hombres en diferentes torneos que se organizaban. Y en esos casos se veía el machismo. Sus propios padres le decían a los nenes: `No podés perder la pelota con una mujer´”, se queja Larroquette.

Más allá de los prejuicios, en muchos casos el entrenamiento junto a los hombres las prepara mejor. “La diferencia física deja mejor paradas a las chicas para luego enfrentarse a rivales de su sexo. Al tener una exigencia mayor durante los entrenamientos, a la hora de jugar frente a otras mujeres, todo se siente mucho más fácil”, explica Steinberg. En Boca se da que, cada tanto, las chicas se suman al entrenamiento de los hombres. Pero el ritmo y la intensidad no dependen de los muchachos. Las mujeres en Boca y en River entrenan 3 veces a la semana, lo que para un deporte amateur no es poco.

El crecimiento del fútbol femenino se ve debilitado por la falta de difusión en los grandes medios. “El nivel de falta de información llega hasta el punto de que cuando entré a la radio en la que trabajo, no sabía que Boca tenía fútbol femenino. Desde los medios también somos responsables del crecimiento de la disciplina”, asegura la periodista. Pero no solamente se necesita mayor difusión para mostrar el deporte, sino también para poder acercar sponsors. “A nosotras sólo nos dan un viático que no nos alcanza para nada. Necesitamos que se acerquen empresas que confíen en esto”, resalta Potassa.

Con el auge en la temporada 97/98 de 35 equipos participando del campeonato, el canal “Siempre mujer” transmitía los domingos el partido más importante de la fecha y los lunes hacía un resumen con los goles de todos los encuentros. Cuando se cortó esa transmisión, la cantidad de conjuntos fue decayendo hasta llegar a los 15 actuales.

Ginger Gentile y Gabriel Balanovsky son los directores del documental “Mujeres con pelotas” que, desde un equipo de la villa 31 llamado “Las aliadas de la 31”, analiza el presente del fútbol femenino. “En un deporte la difusión es clave”, analiza Balanovsky, quien además remarcó la importancia que se le da al deporte en los medios de dos potencias mundiales, como Estados Unidos y Brasil. Gentile, oriunda de Nueva York, destaca que en su país hay una ley que marca que el 50% del presupuesto destinado a colegios y universidades, debe ir para los deportes femeninos. “En un futuro, eso se nota”, asegura la directora.

En cuanto al futuro del fútbol femenino hay diferentes opiniones: “El deporte debe llegar a ser profesional. Las chicas superan muchas trabas. Además de sufrir la falta de sueldos y de la poca importancia a nivel medios”, sostiene Steinberg. Desde la posición de las jugadoras, queda claro otro pensamiento: “Para mí se puede lograr la profesionalización desde el momento en que todos empecemos a pensar al fútbol como un deporte también femenino”, opina Mariana Larroquette. Por último, Potassa marca su idea: “Yo creo que falta mucho para poder ser profesionales. Hoy en día, en cuanto a elementos de entrenamiento, a nosotras nos dan lo básico como a cualquier deporte amateur. Lo demás lo tenemos que gestionar por la comisión del fútbol femenino”.

Las chicas no deberán frenar su esfuerzo, porque es el motor que mueve al deporte que practican. Pero para poder hacerlo crecer no pueden seguir estando solas. Necesitan un apoyo constante de sectores externos para que todos puedan ver lo que ellas hacen día a día. En caso de que puedan obtener ese apoyo llegarán a su objetivo. Porque en Argentina, el fútbol debe ser para todas.

AUNO 18-06-2014
GR-AFG-EV

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