Es obligatorio el uso del “tapabocas” en Buenos Aires

Todas las personas que utilicen transporte público o estén en lugares cerrados dentro del territorio bonaerense deberán utilizar elementos de protección que cubren nariz, boca y mentón. ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de usarlos?

Por Melanie Berardi y Belén Zappia

A 45 días de detectarse el primer caso de Covid-19 en la Argentina, el Gobierno bonaerense decretó a partir de este lunes el uso obligatorio de “tapabocas” en todo el territorio provincial, como una medida más de prevención ante el contagio de la enfermedad, ya que estos “barbijos caseros” pueden “contener las partículas” que las personas “liberan al aire cuando tosen o estornudan”, explicaron especialistas en diálogo con AUNO.

La imagen de personas caminando con barbijo en la vía pública llegó al país incluso antes que la enfermedad, pero poco a poco pasó a convertirse en una realidad cotidiana a medida que vecinos de distintos municipios comenzaron a pedir donaciones de tela, elásticos y elementos para confeccionarlos en casa.

A partir de este lunes, el uso de esos “elementos de protección que cubren nariz, boca y mentón” son obligatorios para las personas que permanezcan o circulen en los servicios de transporte de pasajeros por automotor y ferroviario de jurisdicción nacional”, según estableció el Gobierno nacional en la Resolución 95/2020.

El Gobierno porteño fue el que dio el primer paso en la región al oficializar el uso obligatorio de “tapabocas” desde el miércoles 15 de abril para ingresar a comercios y oficinas públicas, así como para circular en transporte público; y anunció multas para quienes no cumplan con este requerimiento.

Una medida similar adoptó la gestión de Axel Kicillof, a partir de este lunes, para todas las personas que “permanezcan o circulen en transporte público de pasajeros o transporte privado cuando haya dos o más personas”, estableció el decreto 255/2020 publicado en la tarde del pasado viernes el Boletín Oficial.

La obligación rige también “en todos los espacios cerrados de acceso público (oficinas públicas, locales comerciales, etc.) dentro del territorio de la provincia de Buenos Aires”.

Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, identificó tres motivos por los que el uso de mascarillas ganó terreno entre las políticas impulsadas para la contención del virus: “evitar transmitir” la enfermedad, ya que “hay estudios que demuestran que las personas tienen menor diseminación de ‘gotitas’ al toser y estornudar”; para “protegerse” de quienes estén contagiados; y reducir la ansiedad, el miedo o el pánico” al andar por la calle debido que, al usarlos, “la gente tendrá la percepción de que lo que sucede es algo grave y por esa razón, se va a poner a mayor distancia de otras personas”.

Por otro lado, el infectólogo advirtió que si un Gobierno establece el uso de estos elemento, puede “generar un desabastecimiento importante de barbijos médicos, conocidos como N95, para las personas que realmente los tienen que usar”, como el personal de salud y los pacientes positivos por Covid-19. 

Fernández, Kicillof y Larreta estuvieron bien asesorados en ese sentido: el uso de barbijos caseros o “tapabocas” es obligatorio, pero prohibieron “la distribución a título oneroso o gratuito de las mascarillas médicas o quirúrgicas (barbijos) N95, o de calidad y características similares o superiores, a cualquier persona que no acredite ser personal de salud, o a personas jurídicas que no tengan por objeto la prestación de ese servicio o su producción y/o comercialización”.

¿Barbijos caseros, “tapabocas” o quirúrgicos?

Unos 400 barbijos caseros confeccionó Susana, vecina del barrio Las Lomitas, en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora. La mujer contó a AUNO recibió tela friselina y elásticos de otra vecina y junto con su hermana, emprendieron la tarea de medir rectángulos de 17 por 21 centímetros, cortarlos, coserlos y entregarlo a otros voluntarios que los repartieron en salitas barriales y hospitales.

La vecina reconoció que sus barbijos son simples y que no son adecuados para el personal de salud, pero “al menos sirven para la gente que iba al hospital o salitas y esperan a cara cubierta”.

“La mayoría de los que vemos con barbijos en China u otros pueblos, son justamente las personas que están enfermas y los usan para no contagiar al resto”, explicó Gabriela Piovano, infectóloga del Hospital Muñiz.

Si bien es cierto que los barbijos “sirven para contener las partículas cuando uno tose o estornuda, entonces disminuye la carga de virus que es liberada al aire”, señaló la médica, determinadas telas no cumplen esta función, aunque en “dos o tres capas” sí pueden disminuir la cantidad de secreciones liberadas. 

Al usar mascarillas “de forma generalizada puede relajar el resto de las medidas que sí son cruciales, como mantener la distancia, el lavado de manos o toser debajo del codo”, advirtió Piovano y remarcó: “Éstas son las hicieron que en la Argentina, después del tiempo que se declaró el primer caso, la curva de ascenso de contagio progresivamente será mucho más leve y nos dé tiempo a preparar una respuesta más sólida cuando sea un pico”.

¿Cómo hacer un barbijo casero?

AUNO-20-04-2020
BZDN-MB-SAM

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