En Brown, mucha comodidad y pocos médicos

Una descripción que da cuenta de que las modificaciones de fachada de una unidad sanitaria no se traducen en cambios en la atención, y que muestra cómo influye en el día a día la rotación del personal profesional y político durante un cambio de gestión.

La tarde es gris. Las calles también. La única nota de color la dan los niños que aprovechan el verano para estar en la plaza, jugar al fútbol en el potrero o andar en bicicleta mientras algún adulto sale en cuero a la vereda a tomar un poco de aire fresco. A sólo tres cuadras de la parada del colectivo 515 y a cinco de lo que se conoce como la entrada a Rayo de Sol, en Longchamps, se alza joven la sala de atención sanitaria que lleva el nombre del barrio. Inaugurada en octubre de 2007, sus pasillos blancos conservan el olor de lo nuevo mientras que a pocas manzanas, la antigua edificación en que funcionaba desluce en su abandono.

Son casi las 16 cuando dos enfermeras ingresan a la recepción para firmar el libro de asistencia antes de retirarse. La coordinadora y máxima autoridad de la unidad sanitaria, Sandra Batkin, les extiende un bolígrafo al tiempo que le pregunta a una de ellas: “¿Ya no venís más?”. “Si no me pagan, no me quedo”, responde la mujer entre risas. La que también ríe es Edith Palacios, coordinadora durante la gestión municipal anterior. “El de coordinador es un puesto político: cambia el intendente, cambia el coordinador”, explica Sandra. “Además, para coordinar no necesitas ser médico”, añade Edith.

“Acá damos los turnos para atención primaria, para que la gente se atienda en el día o, si el caso lo amerita, sea derivado al hospital Meléndez, de Adrogué.” La voz de la coordinadora se amplifica en el eco que produce la pequeña recepción, escapa a través de la ranura del cristal por el que el personal administrativo recibe las consultas y copa incluso el pasillo y los consultorios médicos. Allí, durante el horario de atención en el que funciona el centro de salud, los vecinos reciben atención en las especialidades de pediatría, ginecología, clínica, obstetricia, odontología y neonatología. Sandra destaca que el cuerpo de profesionales del centro de salud está conformado por “médicos municipales que renuevan su contrato cada tres meses; son rotativos”.

En ese instante, una señora se asoma por la ventanilla y pregunta si hay alguna enfermera. “No, señora, se acaba de ir”, contesta Edith. La mujer, disconforme, hace una mueca y se marcha. “Hoy es un caso anormal. Acá tenemos dos enfermeras, una a la mañana y otra a la tarde. Lo que pasa es que hoy la de la tarde tenía una entrega de diplomas de ‘(Médicos) Comunitarios’, un programa de Nación”, amplía Sandra.

Suena el teléfono. Edith toma la llamada y se la pasa a Sandra. La ex coordinadora continúa: “En cuanto a personal, hay falencia (SIC) de médicos porque faltan contratos, que es un problema en todas las unidades sanitarias”. Sandra cuelga el teléfono: “Sí, faltan médicos. Nos reunimos con la secretaria de Salud de Almirante Brown, Patricia Segovia, y remarcamos esta falta. Ahora están empezando a tomar médicos. Incluso hay algunos que figuran en las planillas que no están (trabajando en las salas) y cobran. Son ‘ñoquis’”. Vuelve a sentarse detrás del escritorio y cuenta que el personal administrativo está compuesto “en su mayoría por las chicas de los planes Familia y Trabajar (por el Jefas y Jefes de Hogar Desocupados). Hay cuatro chicas que se turnan de a cuatro horas”.

Desde la recepción, Sandra hace cuentas en su cabeza y concluye que la salita recibe “alrededor de treinta personas por día, de 8 a 18. Tendríamos que dar cuatro turnos por profesional por día, pero estamos dando alrededor de seis. Lo que pasa es que el centro está planificado para emergencias, pero a veces es mucha la gente que viene. Según los médicos, algunos atienden rápido y otros quieren atender a todos, les pegan una miradita y ‘chau’”.

Chau. La calle sigue siendo gris, un tono apenas más claro que el del tinte blanco de la nueva sala sanitaria. Los niños aún juegan al fútbol y andan en bicicleta…

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FG-AMB-AFD
AUNO-09-01-08
locales@auno.org.ar

Un comentario sobre «En Brown, mucha comodidad y pocos médicos»

  • que se hace la buena Sandra SI ES UNA CORRUPTA IGUAL QUE TODOSSSSSSSS!!! se quedan con los planes envion y cobran ellos los sueldos!!! se los meten en el bolsillo!!. la verdad que dan asco, quieren dar el ejemplo y dejan mucho que desear!!! Si voltiandote muñecos llegaste como concejera escolar!! Sucia!!

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