El derrotero legal de la laguna

El recorrido histórico de Laguna de Rocha se extiende desde la época pre-hispánica hasta la última dictadura militar, mientras que la sinuosa trayectoria legal y judicial del humedal se desarrolla entre organismos legislativos comunales y provinciales y hasta juzgados civiles.

Juan Relmucao

Lomas de Zamora, junio 30 (AUNO).- Quizá el primer intento en democracia por preservar el valor natural, hídrico e histórico del ecosistema de Laguna de Rocha se dio a mediados de los noventa, con la llegada del Ingeniero Pablo Pila y la profesora Natalia Mastrocello a la Subsecretaría de Medio Ambiente comunal: “Ellos conciencitizaban sobre la importancia de la laguna y Natalia hizo el primer relevamiento de especies en el lugar”, le contó a AUNO el geógrafo Gabriel Videla, integrante del Colectivo Ecológico Laguna de Rocha (CELR).

“Pila y Mastrocello empezaron a plantear que no hubiera avances en materia de urbanización en tierras circundantes a la laguna, pero fueron amenazados y removidos de sus cargos, y ese primer impulso quedó ahí”, explicó Videla.

Durante años, la riqueza del espejo de agua fue apreciada por científicos locales y por los vecinos más cercanos, hasta que en 2008 la hoy Reserva Natural empezó a ser difundida por una razón que aún la pone en el ojo de la opinión pública: el peligro. Es que en 2008 y en 2009, el Concejo Deliberante declaró zona industrial a las parcelas que contienen a la laguna; ante la amenaza de la instalación de fábricas, distintos vecinos y especialistas fundaron las dos principales organizaciones de defensa del humedal: Vecinos por Laguna de Rocha y el CELR.

“Con campañas de difusión, marchas y reuniones con funcionarios logramos que el intendente Fernando Gray no promulgara la primera y vetara la segunda ordenanza de rezonificación”, recordó Videla.

Una vez rechazado el intento por tratar a los ecosistemas como tierras fabriles (modificación que iba a multiplicar el valor de los terrenos y a abrir una brecha para el negocio inmobiliario), las organizaciones encontraron una expresión legislativa de sus reclamos en el entonces diputado provincial Walter Martello, quien había presentado un proyecto de Reserva Natural para Rocha a principios de 2000.

El ex diputado de la Coalición Cívica-ARI presentó nuevamente un proyecto de Reserva en abril de 2011, que el Senado convirtió en la ley 14.488 un año y medio después. No obstante, la conquista duraría meses: el senador del Frente Para la Victoria (FPV) José Ottavis presentó en abril de 2013, cuatro meses después de que la Cámara Alta aprobará por unanimidad la conservación de Rocha, un proyecto de ley modificatoria que acabó por quitarle 64 hectáreas a la flamante Reserva en beneficio de los clubes Racing y Boca.

Amparadas en dos resoluciones de la Secretaría General de Presidencia, que cedió en 2009 y 2011 “por 20 años” las tierras a los clubes, el nuevo texto sostenía que los lotes habían sido incluidos “erróneamente” en la ley 14.488. Para completar su argumentación, la ley modificatoria (14.516) citó estudios de la Autoridad del Agua de Buenos Aires y planos de la Municipalidad de Esteban Echeverría “de los cuales surge que las áreas cedidas no se superponen con la superficie de Laguna de Rocha”.

“Si no fueran parte del humedal, ¿por qué Racing necesita rellenarlas con 1700 camiones de tierra”, retrucó Videla, docente de geografía de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Además, el especialista explicó que estimar la extensión exacta del humedal “es muy complejo y costoso, algunos bañados son permanentes pero otros no y en los terrenos de Racing hay espejos de agua”.

Al igual que años atrás, los vecinos volvieron a manifestarse contra la posibilidad de que se edifique en la Reserva, incluso una ONG presentó un amparo para impedir que la Academia comience las obras. Y si bien el club de la Ribera mudó su proyecto a un predio de Ezeiza, los lotes no tardaron mucho en captar el interés de otra institución poderosa: la Unión Argentina de Rugby, que a través de directivos como el ex vocal Agustín Pichot, manifestó su interés por construir su sede en las hectáreas liberas por Boca. La Unión levantaría, anunciaron en una entrevista con Ámbito Financiero, un complejo habitacional, canchas y vestuarios.

Con este escenario, al mismo tiempo que la máxima autoridad del rugby argentino mira hacia la laguna y Racing anuncia en su perfil de Facebook trabajos “de nivelación de hectáreas 1700 camiones de tierra”, el Concejo Deliberante sancionó el mes pasado una declaración de “Paisaje Protegido” que no incluye las 64 hectáreas en conflicto. El presidente de la comisión de Medio Ambiente, Antonio Cariati, había explicado que esa ausencia era “una estrategia para evitar que un futuro proyecto de protección integral quede trabado en la Legislatura bonaerense”, pero las organizaciones denuncian en ese presunto amague una “vista gorda” por parte del los ediles echeverrianos.

Así, mientras las vías legislativas para cuidar el último humedal del gran Buenos Aires no prometen un avance fluido, y Racing y la UAR publicitan sus planes de obras, la Laguna de Rocha se mantiene como un iris de agua: un testigo centenario que ayer vio la guerra contra el colonialismo, el amanecer del país, el horror de la dictadura; y hoy avisora en la otra orilla el gesto de desdén de la “civilización”.

JJR-AFD
AUNO-30-06-14

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