Crítico, organizado y solidario

La banda de ska punk Feliz Entierro participará en un festival solidario con los trabajadores despedidos de empresas productoras de neumáticos por participar en medidas de fuerza. Una de ellas es Firestone, de Llavallol.

“Hay dos vías para que una banda se haga conocida: que tenga un producto musical apoyado por publicidad y que convoque mucha gente.” El que analiza es Ale, uno de los guitarristas de Feliz Entierro, un grupo ska punk de la ciudad de Guernica que continúa presentado su primer disco homónimo y que dará un recital el próximo sábado cuyo fin será recaudar un fondo de huelga para los más de 50 trabajadores despedidos por adherir a protestas salariales en la planta de producción de neumáticos que Firestone tiene en Llavallol. Es que su trombonista, Leo, es uno de los que ya no pasan tarjeta en la fábrica.

Pero no es simplemente esa empatía por su compañero la que ha llevado a la banda a ponerle fecha al recital, no señor. “La música es una herramienta, no sólo diversión”, continúa Ale mientras el resto de los integrantes cabecea afirmando desde los rincones de la sala de ensayo que a pulmón montaron en Guernica. Ellos son Chu’z, bajista e ideólogo del nombre del grupo; Gerardo, un trompetista tan flaco que pone en duda que de sólo los pulmones provenga el aire; Gonza, sentado detrás de la batería que toca en cada presentación; y Leo. La voz de la banda, Pumpi, y el guitarrista que completa el septeto, Tarku, aún vuelven de sus trabajos pasadas las 19. Es que como tantos otros artistas ninguno de ellos vive de la música sino que además de juntarse religiosamente a ensayar de lunes a viernes, estudian, trabajan o ambas. Siquiera eso, porque según el batero, Feliz Entierro concibe cada práctica, cada presentación con la responsabilidad que exige cualquier laburo de oficina.

Por ello, no dejan de ser exigentes con otras bandas y escenarios del under sureño. El grupo es “prolijo y organizado”, define Chu’z sentado sobre un equipo de guitarra, pisado por Gonza que agrega que la mayoría de las agrupaciones con que Feliz compartió fecha no se maneja bajo los mismos preceptos. “Nos ha pasado que armamos todo y viene otra banda, toca y se va; eso sí, le hacemos la cruz”, admite entre carcajadas. “El under es muy lindo pero tiene sus vicios, que son chotísimos. Hay mucha gente que exige cosas que no las laburó y la propuesta debería ser ‘vamos a laburar juntos’”, sobrepone Ale.

Pero además de esa concepción del orden y el compromiso como valores fundamentales a la hora de llevar un proyecto artístico adelante, una de las aristas que caracteriza a la banda es el “contenido social” de las letras de sus canciones. “Las composiciones tienen que ver con cosas que vemos todos los días y pocas bandas dicen. El rock surge como respuesta contracultural. Es una forma de contrariar al modelo establecido. El punk y el hippismo son corrientes que surgieron con esa intención”, alecciona el guitarrista.

De entre los trece temas que componen su único disco, que tuvo una tirada de 500 ejemplares y resume el trabajo de dos años de presentaciones, tres de ellos son suficientes para adivinar a dónde apuntan: “Para todos, todo”, “Basura tú” y “Baila pero piensa”.

Respecto del nombre del grupo, Chu’z cuenta que hace poco más de cinco años era Migraña, pero la repetición de una especie de maldición los llevó a cambiar de nominación. “Siempre que íbamos a tocar en algún lugar se moría alguien, el primo de uno o el abuelo de otro. Entonces comenzamos a obviar nuestro nombre y las fechas no se suspendían”, narra el bajista, y luego añade que “la idea es que estando frente a un mensaje zarpado como una muerte, hay que rescatar lo bueno, la fiesta que queda; que no te tiren el bajón en la cara, que aunque sea que está todo muy podrido, se puede estar bien”.

En agosto, Feliz Entierro dio su primer recital en Mar del Plata, y además de haber disfrutado el show rescatan la organización que dispusieron para su primera convivencia como banda. “Fue un test. No es lo mismo vernos para los ensayos dos horas por semana que ir cuatro días y ver la miseria humana del otro, que hace cualquier cosita y te irrita”, bromea Ale. Para esas mini vacaciones en la Costa Atlántica, los músicos dispusieron hasta un menú, que contenía las comidas que prepararían en cada desayuno, cena, merienda y almuerzo con las provisiones que llevaban desde Guernica, porque en Mar del Plata “todo sale más caro”.

Rememorando otras presentaciones, el guitarrista evoca además un show que dieron en un pabellón de la cárcel de Florencio Varela, en el marco de unas conciertos en que los reclusos asistían también a charlas sobre derechos humanos: “Había tipos de diferentes sectores sociales. Hablamos con uno que era ingeniero, boquetero de una banda de ladrones de bancos. Y había otro que estaba por matar a un policía. Una mixtura muy amplia. Pero donde supuestamente está lo peor de la sociedad, es donde mejor nos trataron”, afirma.

Además de la voz de Pumpi y el trombón de Leo, el disco cuenta con las colaboraciones del cantante español Fernando Madina, de Reincidentes, y el trombonista Feie, de Pléyades. Aunque se puede encontrar en varias disquerías del conurbano bonaerense y Capital Federal, Feliz Entierro dispone en cada presentación una mesa con varios ejemplares para que el público pueda comprarlo y ahí sí, ir a cualquier funeral embadurnado en color.

FG-AFD
AUNO-04-08-08
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