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Jorge González:

"Somos contestatarios de la historia de un teatro que busca la reflexión"

Fecha de publicación: 27 octubre, 2012

“La Isla Desierta”, de Roberto Arlt, se presentó en la Noche de los Teatros. Su director dialogó con AUNO sobre la importancia de presentar obras que los representen y destacó la propuesta de ese autor: “Buscar el ocultamiento que hay en el alma humana”.

Lomas de Zamora, octubre 27 (AUNO).- Si bien “La Noche de los Teatros” se caracterizó por una diversidad de temáticas que demostraron la producción local en distintas salas y espacios abiertos, una de las funciones que se destacó tanto por su puesta no convencional como por su argumento fue “La Isla Desierta”, un texto de Roberto Artl y dirigida por Jorge González en el Teatro de Las Memorias, en Lomas de Zamora. El también codirector de la sala dialogó con AUNO, junto a una de las actrices Carolina Dafunchio, sobre la importancia de presentar obras que los representan, sobre los espectadores y su relación con el teatro independiente y el atractivo de la actualidad de Artl.
-¿Por qué decidieron incorporar una obra de Artl en la Noche de los Teatros?
-Siempre estamos incorporados en la movida de salas y grupos. El año pasado no participamos porque no teníamos un material que fuese lo suficientemente interesante. Este año tenemos este material de Artl que nos entusiasma mucho mostrar en la comunidad, porque la Noche de los Teatros nos parece trascendental para poder instalar el hecho de que la gente pueda conocer, visitar y compartir con los actores del sur del Conurbano. Es una oportunidad donde se genera un espacio de arte, donde se puede tomar contacto con laburos que son realmente muy atractivos, que no están solamente destinados a generar un grato momento, sino también reflexión.
-¿Hay un vínculo directo entre actores y espectadores?
-Estos espacios independientes tienen una preocupación por generar verdadero teatro de arte. En eso, hay un contacto directo, porque la mayoría de los participantes son vecinos. Los actores son personas que nos circundan.
-Para el Teatro de las Memorias, ¿qué significa hacer teatro independiente en Conurbano sur?
-El Teatro de las Memorias surge con el propósito de abrir un espacio de arte en la comunidad, surge como un teatro militante e intenta rescatar las mejores tradiciones de lo independiente. Somos contestatarios de la historia de un teatro que busca la reflexión, la participación, el compromiso. En ese marco, se ponen en juego los materiales que ponemos en escena. En general, los temas son eso que pasa en “La Isla Desierta”, de Roberto Arlt, el ocultamiento de lo que hay en el alma humana. El Teatro de las Memorias trata de dejar constancia, de algún modo, de lo que nos pasa y ponerlo en coordenada de arte para compartir.
-En cuanto a la dirección de “La Isla Desierta”, la dinámica en la puesta en escena también responde a las máximas que planteó.
-Cada director tiene su propia intuición de imagen escénica. A mí se me ocurría que el tratamiento de la obra, que es muy particular, debía estar incorporando al público con lo que propone Arlt. Por eso, creo que los actores circunden el espacio pegados al público, que son como parte de la escena.
Existe una minimización de los elementos como recursos escénicos, dicen mucho…
-La idea era generar un tratamiento del espacio sumamente austero. Los seis actores no cuentan con más recursos que cinco sillas y un telón. En realidad, de esta atmósfera tan represiva tiene que alcanzar que el público se vea involucrado en esa cosa que tiene el agobio. Por eso es que Artl tiene personajes casi perdedoras, cuasi marginales. Un poeta maldito, en todo caso. Nosotros tratamos de jugar con los escasos recursos que pongan en valor lo otro que Artl quería mostrar: esa densidad en la escena.
-En cuanto a la actuación, ¿cómo compusiste a tu personaje?
-Carolina Dafunchio: Mi personaje tiene incluido los textos de dos empleados distintos y son hombres además. Mi personaje es una empleada sola y mujer. En algunos casos siento que tiene muchas contradicciones, quizás por el hecho de tener textos de dos personajes distintos. Entonces, jugué con esas contradicciones y las trabajé desde un lugar de mucha represión, me situé en el lugar de una mujer de los años 40 o 50 que trabaja, que es soltera. Con mucha represión y muchos estigmas sociales.
-Eso en el aspecto psíquico del personaje, ¿y en lo corporal?
-La postura física fue lo primero que construí y a partir de ahí pude encaminarme hacia el resto y que saliera la voz lo mas natural posible. No tuve mucho tiempo para este trabajo, porque esta puesta es una obra que ya habían hecho los compañeros hace como dos o tres años y a mi me convocaron hacer tres meses para reemplazar a la actriz que en aquel momento hacía el papel. Y no tener tanto tiempo para construir el personaje muchas veces ayuda.
-¿Cómo es trabajar en una obra con una puesta en escena que sale de lo convencional?
C.D: Es bastante complejo. Hubo algunas funciones en las que me afectó mucho la proximidad con los espectadores y a parte de que nosotros ya estamos en escena mientras el público se va acomodando. Entonces escuchás comentarios y cosas que a veces se hace difícil sostener la concentración. En ese momento me concentro mucho en la máquina de escribir, que es invisible es un círculo pequeño de atención, como decía Stanislavsky. Y ahí me concentro mucho en lo que estoy escribiendo y en ver las teclas, en tocar la máquina realmente, porque eso hace que no me desconcentre.
-Resulta difícil…
-Es bastante complejo trabajar con una puesta así, pero también es interesante, es un desafío porque sabemos que a los espectadores los afecta de una manera especial esta incomodidad; es lo que buscamos, que el público esté incomodo en este laburo, que sienta la opresión de la oficina.
¿Qué mensaje deja la obra a los espectadores?
C.D: La obra no es esperanzadora pero el efecto que se quiere generar es, quizás, que alguna persona se cuestione su existencia y su propia vida y ver la manera de buscar formas de sobrevivir sin necesidad de ser esclavo de nadie y tratando de seguir los impulsos del alma, del espíritu y buscar laburos y actividades que sean en conjunto con otros, compartiendo, recibiendo amor. Creo que se puede construir una realidad más linda si uno se planta en ese lugar. Y eso es, un poco, lo que yo espero que alguien vea de esta obra.

La Isla Desierta se presenta todos los sábados a las 21 en el Teatro de Las Memorias, Sáenz 227, Lomas de Zamora

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Última modificación: 5 de noviembre de 2012 a las 03:33
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