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Jorge Lewinger presenta su libro sobre los 70, en Lomas de Zamora

Fecha de publicación: 14 mayo, 2014

“Vueltas. Relatos autobiográficos de un militante de los 70” expone otra de las heridas que dejó la dictadura militar: el desgarro familiar. Una vuelta manzana durante once años: ese fue el camino que tuvo que recorrer este padre militante para reconstruir el vínculo con su hija, tras un largo exilio.

Jorge Lewinger

Lomas de Zamora, mayo 14 (AUNO).- El escritor y periodista Jorge Lewinger presentará el sábado en la Escuela primaria Nº1 de Lomas de Zamora su libro “Vueltas. Relatos autobiográficos de un militante de los 70”, en el que narra el drama de reconstruir los vínculos familiares tras el largo exilio al que lo llevó la última dictadura.

La presentación se realizará a las 17 en el colegio ubicado en Sáenz 450, entre Hipólito Yrigoyen y Manuel Castro. Además del autor, estará en la charla su hija Pilar Campiglia Lewinger, co-protagonista una historia que expone otra de las secuelas que dejaron los años de plomo: la destrucción de vínculos familiares.

“De Lomas se llevaron a mi compañera Alcira, cuando iba a buscar un domicilio en Capital para mudarnos. En Lomas atravesé gran parte de mi militancia, de la resistencia peronista”, explica Lewinger a AUNO los motivos que lo traen a esta ciudad, que declaró la presentación del libro de “interés municipal”.

Sin victimizarse, pero con la certeza de haber pagado un costo demasiado alto por haberle puesto el cuerpo a la lucha por la justicia social, el autor expone en su libro, publicado por la editorial De la Campana, la tragedia que significó para él reconstruir la relación con su hija, cuya madre militante fue obligada a tragarse la muerte con una pastilla de cianuro.

Cuando en junio de 1977 la dictadura militar se llevó a su compañera, Alcira Campligia, Jorge se exilió en México y dejó a su pequeña Pilar, de pocos más de un año, al cuidado de sus abuelos maternos, que encontraron en la crianza de su nieta un bálsamo ante el desagarro de haber perdido sus dos hijos en manos de los militares.

En el preludio de la democracia, Jorge regresó al país, pero aquí ya no estaban su mujer, su hermano, su cuñada y tantos amigos desaparecidos; pero tampoco su hija más grande y su primera mujer, obligadas al exilio. Al regreso, el reencuentro con Pilar. Aquella beba, ya una niña, que debió crecer entre ausencias y fantasmas.

La cárcel y los nuevos exilios en democracia hicieron tropezar una vez más ese vínculo, pero tras largas instancias judiciales, Jorge había logrado un régimen de visita semanal. Una vuelta manzana que ella caminaba a toda prisa; una vuelta manaza aprovechada a cada paso por él fue el recorrido que hicieron padre e hija durante más de once años, en los que dieron su propia ronda de los jueves.

“Tocó el timbre de su casa como todos los jueves desde hacía varios años. Anochecía, y su corazón se agitaba esperando el milagro de una sonrisa que no llegaba. Desde que el juez había ordenado visitas semanales, después de muchas idas y vueltas, Pilar las había reducido a una vez por semana. Jorge se aferraba a esa vuelta como a la vida; la misma que no le había podido arrebatar la dictadura”, pincela el autor en la apertura del capítulo 4 del libro.

Lewinger, que fue responsable periodístico del Descamisado, El Peronista y la Causa Peronista, da su testimonio en tercera persona, pero con un lenguaje poético y sentido al que solo puede acceder el protagonista de una historia en la que parece imposible llegar un final feliz que, sin embargo, asoma.

“Este libro fue una recomposición familiar entre mis hijos; una reparación para mi relación con Pilar y también el acercamiento de ella a la militancia en HIJOS; es que para ella la militancia era la que se había llevado a su mamá”, resume Jorge.

En los recovecos del relato, las telarañas de su historia. El autor robustece la ficción con las verdades de su vida, que de ninguna forma es una. Las “vueltas” de Lewinger son alrededor de una manzana, pero también de una existencia marcada por la militancia y por una muerte que le pasó cerca tantas veces.

En el libro está su viaje a Cuba para sumarse a la guerrilla del Che Guevara en Bolivia; su militancia en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y luego en Montoneros y su participación en la fuga de guerrilleros del penal de Trelew.

También están los ausentes: está su hermano Arturo, asesinado en 1975 por la policía marplatense; está su cuñada Eva, acribillada en 1977 por militares; está su esposa Alcira, la mamá de Pilar, desaparecida por la dictadura; están los compañeros. Están los que no están.

AUNO-14-05-14
AFG

Última modificación: 19 de mayo de 2014 a las 14:20
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Hay 1 comentarios

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  • Image not available

    Por JALCAM

    Es muy poco creìble su versiòn de como dejò pagando a todos sus compañeros, y despuès a sus amigos y familiares. Espero y sigo esperando conocer el nombre de quien fue èl que desde la cárcel envìo un mensaje que provocò la supuesta "confusiòn" que màs bien se parece a un acto de cobardìa.

    7 de marzo de 2016 a las 19:29 - (permalink)