Agua, esfuerzo y corazón

En el Parque Eva Perón arrancó el Máster Cudenbas, torneo que reúne a clubes de la provincia. Participan nadadores convencionales y no convencionales. El domingo fue la primera de cinco fechas.

Alan Reynoso

Lomas de Zamora, abril 25 (AUNO).- “¡Dale, vamos!”, arengó Zoe, del Club Alemán de Quilmes, a un nadador con discapacidad para que terminara su serie con ganas. Poco le importó que fuera de otro equipo: lo alentó como si fuera uno de los suyos. La escena resume el espíritu del torneo de la liga de Clubes Unidos de Natación de Buenos Aires Sur (Cudenbas), que arrancó este domingo en la pileta climatizada del Parque Eva Perón, de Lomas de Zamora.

Máster Cudenbas es un certamen de cinco fechas, una por mes hasta agosto. Se divide en dos partes, ya que hay carreras individuales y en equipo. En todo el calendario se repite sede. El único requisito para sumarse es ser mayor de 18 años. Participan nadadores convencionales y no convencionales del Círculo Católico de Obreros, el Club Atlético Monte Grande, el Alemán de Quilmes, Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, Lomas Social, la Secretaría de Deportes de Lomas de Zamora, el Alumni, el Adrogué, Los Andes, Marplatenses y Villegas.

“Me sentí lento, pesado”, afirmó ofuscado Nicolás Verón, nadador con discapacidad motriz del Club Monte Grande, después de largar la primera serie de 50 metros en estilo pecho. Se autoexige como un profesional. El escenario que lo rodeaba estaba colmado de familias, competidores y entrenadores. El ambiente familiar se volvía futbolístico en cada carrera, por el aliento de los espectadores. Sin embargo, el clima cambiaba cuando se sumergían los nadadores con discapacidad, ya que el público se unía en apoyo para que llegaran a la meta.

Joaquín, también competidor no convencional del Monte Grande, expresó a AUNO que la única diferencia “son los brazos y piernas” que utilizan los convencionales para darse más impulso. “Salvo eso, somos todos iguales. Nosotros nadamos con el torso”, comentó. Los trapos daban identidad: banderas de Los Andes y de Aldosivi colgaban de las paredes del natatorio, colocadas por familiares y entrenadores. Las familias son no sólo el soporte emocional sino también el logístico. Por su parte, los instructores son los encargados de trasladar a sus alumnos a cada torneo cuando sus parientes no pueden.

Adriana eligió el estilo espalda. “Estoy tranquila, es mi segunda vez, ya sé lo que es estar acá”, contó con una calma que pocos tienen antes de entrar a la piscina. También realizó otra tarea: es la fotógrafa del equipo para capturar esos momentos de esfuerzo y corazón.

Los nadadores compitieron divididos en categorías por edades. Había desde adolescentes hasta jubilados, en la misma pileta climatizada. La segunda pasada, la 4 × 50, era la más esperada por ser la grupal, y los no convencionales demostraron en el agua su esfuerzo y voluntad.

Ellos reciben una medalla a modo de reconocimiento por la dedicación y la garra que ponen en cada serie. Aunque todos quieren ganar, se trata de llegar, sin importar el resultado final.

AUNO-25-04-2017
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